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Aunque no lo parezca y cada año se retrase más, el otoño está a la vuelta de la esquina. Comienza el nuevo curso y con él niños y mayores regresamos a la rutina y a los madrugones. Puede que no sea muy agradable, cierto, pero el inicio del curso también conlleva alegrías como, en el caso de los peques, el reencuentro con los amigos de clase, el olor de los libros nuevos o, simplemente, la expectación ante lo que está por venir. A nosotros nos encanta esta estación: sus colores, sus olores, sus sabores (¡qué ricas están las castañas!) y las ganas que dan de acurrucarse con una mantita en el sofá para disfrutar de un buen libro. Y qué mejor que recomendar cinco maravillosas lecturas para esos momentos. ¡Allá van!

EL FINAL DEL VERANO DE STIAN HOLE (KÓKINOS, 2008)

Garmann, un niño noruego, se enfrenta a su último día de vacaciones con nervios y algo de miedo ante el inicio de su vida escolar. Además no comprende por qué aún no se le ha caído ningún diente…  Como todos los años recibe la visita de sus tías abuelas y siente que llega el otoño.

Stian Hole propone una historia sobre el paso del tiempo y la superación de los propios miedos a través de una notable narración y un poderoso y personal estilo visual, realista a la par que onírico, mediante el uso de la ilustración, la fotografía o el collage.

 

 

FINALES DE NOVIEMBRE DE TOVE JANSSON (SIRUELA, 2012)

Finales de noviembre es la última entrega de la serie de los libros de los Mumin. Cuando llega el otoño los amigos deciden visitar, por distintos motivos, a la familia Mumin. Para su sorpresa, al llegar a la casa, descubren que la familia se ha marchado. Los visitantes son el Snusmumrik, la Filifjonka, el Hemul, la Mymla, el Onkelskrutt y el pequeño homsa Toft. A pesar de la ausencia de la familia, deciden instalarse en el hogar Mumin aunque tienen que esforzarse para entenderse y convivir en la casa.

 

 

EL LIBRO DEL OTOÑO DE ROTRAUT SUSANNE BERNER (ANAYA, 2007)

Este título completa la fantástica serie sobre las estaciones (El libro del invierno, El libro de la primavera y El libro del verano) de Rotraut Susanne Berner. El álbum, sin texto, pertenece a los libros conocidos en la tradición alemana como Wimmelbilderbuch (libros pululares o álbumes corales) en los que aparecen un sinfín de personajes que protagonizan múltiples narraciones de manera simultánea y que resultan idóneos para bebés y prelectores. Al igual que el resto de libros de la serie, El libro del otoño mantiene los mismos rasgos y personajes, en este caso con esta estación como protagonista: ilustraciones a doble página llenas de escenarios, situaciones y detalles como cigüeñas que emigran, árboles que pierden sus hojas, ardillas que recolectan frutos para la llegada del invierno…

 

 

PEDRO Y SU ROBLE DE CLAUDE LEVERT Y CARME SOLÉ VENDRELL (EL JINETE AZUL, 2011)

A Pedro le encanta jugar, trepar y esconderse en un frondoso roble. Para él es su roble. Pero al llegar el otoño las hojas del árbol se secan y se caen. Pedro entonces se asusta y piensa que su roble está muriendo, de modo que idea un plan para salvarlo.

Claude Levert nos relata una historia de amor y amistad llena de inocencia y ternura. El texto se funde a la perfección con las ilustraciones de Carme Solé y crea así una poética obra sobre el paso de las estaciones y el ciclo de la vida.

 

 

OSO QUIERE CONTAR UNA HISTORIA DE ERIN E. STEAD Y PHILIP C. STEAD (OCÉANO TRAVESÍA, 2013)

El invierno se acerca y Oso empieza a tener sueño. Antes de ir a dormir Oso quiere contar una historia a sus amigos Ratón, Pato, Rana y Topo, pero estos andan ocupados preparándose para la gélida estación. Oso ayudará a cada uno de ellos en sus tareas y, más tarde, con la llegada de las primeras nieves se retirará a hibernar. Con el inicio de la primavera los animales despiertan de su letargo y Oso se reúne con sus amigos. ¿Podrá al fin Oso contar su historia?

Texto e imágenes no solo se integran en este bello álbum ilustrado para contarnos una historia de amistad y generosidad sino también para jugar con los propios lectores en el terreno de la metaficción. El ritmo de la narración y la magnífica secuenciación de las ilustraciones en acuarela, en las que destacan los tonos ocres y marrones para transmitir calma, calidez e intimidad, propicia la lectura en voz alta y, en definitiva, la propia oralidad, tema sobre el que trata la obra.

 

 

¿Qué lecturas otoñales nos recomiendas?

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