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Sobre nosotros

Galimatazo es una editorial diminuta especializada en literatura y libros para niños de todas las edades. Es diminuta porque solo está compuesta por un par de chiflados, Jose y Susana. Lo de «chiflados» es relativo aunque más de uno lo pensará al decir que, para nosotros, este es un proyecto de vida, un sueño hecho realidad.

Este sueño nace y se cuece a fuego lento en nuestra casa, a partir de nuestra pasión por la literatura, la ilustración y los libros, con el telón de fondo de una estrenada maternidad/paternidad, y pese a las dificultades que supone emprender en este país y del modo en el que lo hacemos: a pequeña escala, desde el compromiso con la cultura, la infancia y el medioambiente, con la convicción de que otro modelo de edición es posible.

Después de años de formación y experiencia en el ámbito educativo y editorial llegamos a la conclusión de que existían libros para niños maravillosos, irrepetibles, que nadie publicaba, y también que podía existir una manera distinta de hacerlo. De modo que nos dijimos: si otros lo hacen, ¿por qué nosotros no?

Sobre lo que hacemos

Editamos con criterios de sostenibilidad y responsabilidad social, por eso nuestros libros se imprimen con tintas vegetales en papel certificado FSC y se producen en nuestro país (de esta manera apoyamos los negocios locales y reducimos el transporte y las emisiones de CO2).

Publicamos libros que emocionan, publicamos libros que divierten, publicamos libros que transforman, publicamos libros que conmueven, publicamos libros que hacen pensar y, sobre todo, publicamos libros que han de compartirse. Porque, como nos gusta decir, al leer nuestros libros disfrutas de buenos momentos, pero al compartirlos creas momentos mejores.

Sobre nuestra filosofía

Probablemente conozcas el origen de nuestro nombre, pero si no es el caso ahora mismo te lo contamos: en su obra Through the Looking-Glass and What Alice Found There (A través del espejo y lo que Alicia encontró allí), Lewis Carroll incluyó un poema sin sentido titulado «Jabberwocky». En la fantástica traducción de 1973 de Jaime de Ojeda (¡vivan los traductores!) «Jabberwocky» se convirtió en «Galimatazo». Nos encanta esta palabra (gracias, Jaime), y nos encanta el concepto y las implicaciones literarias del poema y, por extensión, de la obra de Carroll: la lógica de lo ilógico, los juegos de palabras, la delgada línea entre la fantasía y la realidad… No solo capta la esencia de la infancia sino el espíritu de todo buen libro infantil, disfrutado tanto por niños como por adultos, sin distinción.

Si quieres saber un poco más sobre nuestra visión de la literatura y los libros para niños puedes leer nuestro Mini manifiesto.