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Margaret Mahy nació en Whakatane, Nueva Zelanda, en 1936. Estudió en la Universidad de Auckland y en la Universidad de Canterbury y posteriormente trabajó como bibliotecaria escolar. En 1969 publicó su primer libro para niños: A Lion in the Meadow. En la década de los ochenta abandonó su profesión como bibliotecaria para dedicarse en exclusiva a la literatura.

Con una extensa producción, Mahy publicó a lo largo de su carrera cientos de cuentos, libros-álbum, numerosas obras de narrativa para niños y jóvenes, poesía y texto dramático. El secuestro de la bibliotecaria (1978) es quizás su obra más difundida y representativa. Otros títulos notables son El aparecido (1982) y El ritual (1984).

Margaret Mahy recibió numerosos e importantes premios durante su trayectoria: el Premio Esther Glen (Nueva Zelanda), la Medalla Carnegie (Gran Bretaña), el Premio AIM Children’s Book (Nueva Zelanda) y el Hans Christian Andersen en 2006. El jurado reconoció a la autora como una de las más originales reinventoras del lenguaje, con textos llenos de elementos sobrenaturales, magia y rica imaginería poética.

Margaret Mahy falleció en Christchurch, Nueva Zelanda, en 2012.

A continuación puedes disfrutar de un fragmento de El secuestro de la bibliotecaria (Alfaguara, 2002):

Un día, Ernestina Laburnum, la bella bibliotecaria, fue raptada por unos malvados bandidos. Acababa de salir a pasear por el bosque, situado en las proximidades de la ciudad, cuando los bandidos la asaltaron y se la llevaron.

—¿Por qué me secuestran? —preguntó con frialdad-. No tengo amigos ricos ni primos ricos. La verdad es que soy una pobre huérfana sin casa propia, aparte de la biblioteca.

—Eso es precisamente lo que nos interesa —dijo el Bandido-Jefe—. El ayuntamiento de la ciudad pagará un generoso rescate. Todo el mundo sabe que la biblioteca no funcionará nada bien sin su bibliotecaria.

Era bastante cierto, ya que la señorita Laburnum tenía en su poder las llaves de la biblioteca.

—Creo que debo advertirles —dijo Ernestina— que pasé el fin de semana con una amiga que tiene cuatro niños pequeños. En la casa todos estaban enfermos de sarampión.

—No importa —replicó el Bandido-Jefe—. Yo ya lo he tenido.

—¡Pero yo no! —exclamó el bandido más próximo.

Los otros bandidos miraron a la señorita Laburnum con cara preocupada. Ninguno de ellos había pasado la horrible enfermedad del sarampión.

Cuando se recibió en el ayuntamiento la carta pidiendo el rescate, se produjo una gran discusión. Los miembros del Consejo Municipal querían que las cosas se hicieran bien.

—¿Bajo qué concepto consideraremos el secuestro de la bibliotecaria? —preguntó uno de los concejales—. ¿El dinero del rescate debe figurar como un gasto de personal o un gasto del fondo de cultura?

—La Comisión de Cultura se reunirá dentro de dos semanas —dijo el alcalde—. Propongo que ellos tomen entonces una decisión sobre este punto.

Pero mucho antes de esta reunión todos los bandidos, excepto el jefe, sufrían ya la terrible enfermedad del sarampión.

*La imagen pertenece al libro de Margaret Mahy Debajo del sillón (Intermón Oxfam, 2008), ilustrado por Polly Dunbar.

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