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Hace unas semanas te explicábamos la diferencia entre un libro ilustrado y un libro álbum y comentábamos la edad de oro que las obras ilustradas, en general, están viviendo. Por este motivo la oferta editorial es más que variada y puede que más de una vez te hayas preguntado qué elementos puedes tener en cuenta para escoger un buen álbum ilustrado.

Como ya comentamos, lo que caracteriza a los álbumes ilustrados es su capacidad narrativa a través de un todo armónico compuesto por texto e imagen. Ambos códigos son necesarios para comprender la historia aunque en algunas ocasiones la imagen pueda tener más peso que el texto o viceversa. El lector, de este modo, ha de interpretar dos lenguajes diferentes: escrito y visual. Por ello el álbum ilustrado resulta atractivo y enriquecedor para lectores de distintas edades.

Para escoger un buen álbum ilustrado debes pues tener en cuenta estos aspectos:

1. La calidad de la edición.

Un buen álbum debe presentar un formato estético cuidado y coherente: la cubierta, la contracubierta, las guardas, la maquetación… son elementos tan importantes como la calidad del texto y las ilustraciones.

2. La relación entre el texto y la imagen.

En el álbum ilustrado la imagen y el texto establecen un contrato para conformar el sentido de la obra. Aunque la proporción entre texto e imagen puede ser similar, generalmente la imagen cobra un mayor protagonismo, llegando en ocasiones a dominar completamente la obra como ocurre en el caso de los álbumes sin palabras.

Texto e imagen pueden presentar relaciones complementarias (que el lector ha de unir), contradictorias (a las que el lector debe otorgar un nuevo significado), o paralelas (que obligan al lector a buscar la coherencia y el orden de la estructura argumental). Por tanto, un buen álbum ilustrado exige un lector activo capaz de interpretar y dar significado unitario a ambos lenguajes: visual y escrito.

3. El discurso narrativo.

Un buen álbum debe mantener un discurso narrativo especialmente visual: con una estructura secuencial en la que se marca un ritmo, en la que se dirige la mirada del lector, y en la que se establecen relaciones de causa y efecto. En una buena secuencia narrativa se puede anticipar lo que va a ocurrir.

El texto de un buen álbum ha de decir mucho en poco espacio, debe hacer un buen uso de la elipsis y obviar los pasajes descriptivos. Las imágenes de un buen álbum no solo han de ilustrar la historia sino que deben otorgarle un registro gráfico y responder a una serie de preguntas esenciales: ¿quién hace qué?, ¿de qué modo?, ¿dónde? , ¿cuándo?

4. La calidad artística.

Más allá de la comunicación literaria, un álbum ilustrado persigue fundamentalmente la comunicación visual. Un buen álbum debe aportar elementos atractivos, experimentales o innovadores en el ámbito gráfico (ilustración, dibujo, pintura, fotografía, etc.).

5. La multiplicidad de lecturas.

La riqueza estética del álbum atrae a lectores de cualquier edad (desde los más pequeños hasta los adultos). Gracias al potencial expresivo de las imágenes, un buen álbum encierra múltiples lecturas e interpretaciones; es una puerta a la imaginación.

A modo de resumen podríamos decir que un buen libro ilustrado mueve y conmueve al lector, le hace imaginar, le hace reflexionar y le hace soñar.

¿Te han resultado útiles nuestras recomendaciones? ¿Manejas otros criterios para seleccionar álbumes ilustrados? ¿Cuáles son tus preferidos?

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