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Anne Fine es una de las escritoras de literatura infantil con más reconocimiento internacional. Nació en Leicester, Inglaterra, en 1947. Estudió Historia y Política en la Universidad de Warwick y más tarde trabajó como secretaria y profesora de educación secundaria.

En 1971, cuando su primera hija aún era un bebé, escribió su primer libro. Ante la imposibilidad de acudir a la biblioteca debido a una tormenta de nieve, Fine comenzó a escribir una novela. Esta primera obra (On the Summer House Steps) fue rechazada por varias editoriales hasta que finalmente fue publicada en 1978. Desde entonces la autora ha publicado más de cincuenta títulos: Madame Doubtfire (La señora Doubtfire) (1987), Bill’s New Frock (Billy y el vestido rosa) (1989), Goggle-Eyes (Ojos saltones) (1989), Flour Babies (1992), The Tulip Touch (Un toque especial) (1996)…

La obra de Fine se caracteriza por su humor e ironía y por su capacidad de tratar de forma honesta conflictos familiares y otros asuntos serios y de interés en la vida de los niños.

Anne Fine ha ganado en dos ocasiones la prestigiosa Medalla Carnegie así como el Smarties Prize, el Guardian Prize, el Whitbread Prize o el Children’s Author of the Year. Desde 2001 hasta 2003 fue nombrada Children’s Laureate y también ha sido nominada al premio Hans Christian Andersen, el máximo reconocimiento internacional de la literatura infantil.

Podrás saber más de ella si visitas su sitio web. Te dejamos con un extracto de su libro El diario de un gato asesino (FCE, 1998):

Lunes

Esta bien, está bien. Cuélguenme. Maté al pájaro. Por todos los cielos, soy un gato. Mi trabajo, prácticamente, es andar sigiloso por el jardín tras los dulces pajaritos de antojo que apenas pueden volar de un seto a otro. Entonces, ¿qué se supone que debo hacer cuando una de esas pelotitas emplumadas revoloteantes casi se arroja a mi boca? O sea, de hecho aterrizó en mis garras. Me pudo haber golpeado.

Está bien, está bien. Le di un zarpazo. ¿Es ésa una razón para que Eli llorara tan copiosamente sobre mi pelambre que casi me ahoga, y me apretara tan fuerte que casi me asfixia?

—¡Ay, Tufy! —dijo ella, toda sollozos, ojos enrojecidos y montones de pañuelos mojados—. ¡Ay, Tufy!, ¿cómo pudiste hacer eso?

¿Cómo pude hacer eso? Soy un gato. Cómo iba a saber que se haría tanto lío: la madre de Eli corriendo apurada por periódicos viejos, y el padre de Eli llenando una cubeta con agua jabonosa. Bueno, bueno. Tal vez no debí arrastrarlo adentro y dejarlo en la alfombra. Y es probable que las manchas no se quiten nunca.

Así que: cuélguenme.

*La imagen pertenece al libro Magic Ball (Reading Ladder, 2017) ilustrado por Matt Robertson.

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